lunes, 30 de marzo de 2009

Cuando no se sabe hablar

¿Sabéis que pasa? Que nunca he sabido hacerlo. En mi cabeza están las palabras, pero cuando pasan hacia la garganta se pierden y nunca llegan siendo lo que pensé. Por eso, ya que no se decirlo voy a intentar escribirlo. Quizás alguno de vosotros os sintáis parte de este texto. Quizás sea coincidencia. Quizás no.

Ocurre que a veces deseas desaparecer del mapa. Ves a la gente a tu alrededor, pero te sientes vacío. Luchas por que en tu cara aparezca aunque sea una media sonrisa para dar las gracias a esa gente que está a tu lado intentando ver algún rayo de esperanza. Pero es imposible. Tu cabeza viaja hacia lugares a los que no se puede ir en ningún transporte. Pasan los días, las semanas, y cada vez está todo más negro. Cada vez te quedan menos ganas de levantarte, de salir, de reír. Solo ves como pasan los segundos, los minutos, y te vas adaptando al momento. Te levantas, te duchas, sales, tomas unas cañas, vuelves a casa, te pones el pijama, cenas y matas el tiempo delante de la pantalla hasta que llega el momento de intentar dormir.

De pronto llega un día que te levantas y todo ha cambiado. Y no, definitivamente no tiene por que ser algo progresivo, te levantas y todo es distinto que el día anterior. Te das cuenta que la luz de la ventana no es la del sol, es la de la esperanza. Estás pasando de sobrevivir a vivir. Todavía no ha pasado todo lo malo, pero has pegado un paso de gigante en cuestión de horas. Durante semanas piensas a qué es debido. Sabes cosas que están claras. Pero no puede ser lo único.

De nuevo, llega un día que te vuelves a levantar. Un día en que ves todo mucho más claro. Ves todas esas cuerdas invisibles que han tirado de ti hacia arriba. Y no solo ves las cuerdas, si no que ves las personas que han hecho el esfuerzo. Te sorprendes. Hay mucha gente que no pensabas que podría estar, y sin embargo, algunos de los que iban a estar no tienen ni un hilo entre las manos. No te sorprendes del todo. Las decepciones son ley de vida. Procuras quedarte con lo bueno, que no es poco. Analizas tu pasado más reciente, cómo esas personas se han ido metiendo en tu vida hasta ser un pilar totalmente necesario para levantarte cada mañana.

Para todas esas personas hay un "gracias", y para cada una de esas personas es por distinto motivo. La mayoría sabéis los "porques". También pensáis que no debo darlas. Me da igual, os las doy igual.

GRACIAS

Tengo grabados pequeños momentos de estos últimos meses, momentos que me han dado fuerza, momentos que habéis fabricado vosotros, porque a pesar de ser mi película, yo era un extra.

Momentos como un mensaje que llegó desde mas de mil kilómetros para decirme algo que podía hacer después vía messenger.

Momentos como tardes y noches de tres personas que se han convertido en una.

Momentos como descubrir que te puedes llevar bien con chicas.

Tantas y tantas cosas.

De verdad, gracias.

Gracias a vosotros dos por no cansaros de ,día tras día, sacarme de casa aunque fuera para ver mi cara de "odio todo". Por las noches de bailes y de interminables copas. Por mensajes, llamadas, fotos. Por tirar de mi.

Gracias a ti. A pesar de que las circunstancias sean una mierda, la mierda ha sido la que me ha hecho descubrirte. Tu también vas a salir adelante.

Gracias a la mami. Que nos ha aguantado todo, lloros, risas, locuras, a las pobres nuevas solteras.

Gracias a esas largas charlas cibernéticas. Se que si hubieses estado aquí hubiese sido en persona.

Gracias a ti, que me diste el empujón definitivo para abrir los ojos y ver que tengo un largo camino por delante en el que puedo volver a reír. Aunque no te lo creas, era lo que me hacía falta.

Y gracias a él, porque a pesar de ser la "causa" de mi mal, es una de las personas que de momento siempre está ahí. No puedo asegurar que sea para siempre, porque somos como somos, pero me encantaría.

Siento no saber decir las cosas bien, soy así de tonta.

Se os quiere.