miércoles, 4 de febrero de 2009

Espiral

Despierto. No, no es despertar, pero hay que llamarlo de alguna forma. Se ha hecho de día y yo no he pegado ojo. Pero bueno, me empiezo a acostumbrar a no dormir, ya son varios días así. El primer "peor momento" del día viene con el primer cigarro de la mañana. Me dan arcadas, voy al baño para vomitar, pero como llevo días sin casi comer no tengo nada que vomitar.

Vuelvo a la habitación. Hago otro intento con mi cigarro. Intento no pensar. Miro el correo, los foros, el tuenti, el facebook, el messenger. Todo. Cualquier cosa para entretenerme. No funciona. Nada funciona.

Intento dormir. No me quedan lágrimas, lloro seco. Al final caigo rendida a las 9:30 de la mañana.

Me despierto. Esta vez sí es despertar. Aunque sólo haya sido una hora, he dormido. Vuelvo al primer paso: enciendo un cigarro, arcadas, no puedo vomitar.

Intento desayunar. Un bocado a un bollo que tiene una pinta más que apetecible y... vuelven las arcadas. No puedo comer.

Pienso... Llevo viviendo 23 años, 8417 días para ser exactos. Recuerdo un cuento de Jorge Bucay, "El buscador":

"(...) Cuando un joven cumple quince años sus padres le regalan una libreta como ésta que tengo aquí colgando del cuello. Y es tradición entre nosotros que a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abra la libreta y anote en ella, a la izquierda, que fue lo disfrutado y a la derecha,cuanto tiempo duro el gozo. (...)

Así, vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos. Cuando alguien muere es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo anotado, para escribirlo sobre su tumba,porque es, amigo caminante, el único y verdadero tiempo VIVIDO."

Nada más y nada menos que 2 años, bueno, más exactamente 735 días. Eso es lo que pondría en mi libreta.

¿Qué es lo que queda ahora? Pues no quiero ni pensarlo. Por lo que parece, quedan muchos días sin dormir y sin comer. Queda agotar las existencias de lágrimas. Queda mirar hacia atrás y echar de menos todo ese tiempo. Queda recordar con una sonrisa en la boca y una lágrima en la mejilla. Queda intentar sobrevivir.

Dejo de pensar. Una serie me entretiene durante los 40 minutos que dura el capítulo. Me planteo que hacer hoy con mi vida para que parezca eso, vivir. Puedo quedar para comer. Puede resultar bueno estar con dos amigas para que compartan sus risas. También puedo quedarme en casa. No suena tan agradable, pero al fin y al cabo no tendré que molestar a nadie con mis "no puedo más", "odio el mundo", "me odio con todas mis fuerzas", "no, no me apetece". Al menos así la gente no se tendrá que preocupar por mi. Si no me ven, no saben como estoy.

Mis tripas se quejan con una ferocidad alarmante. Intento de nuevo desayunar. Imposible. Es imposible. Mi cuerpo se ha puesto en huelga por depresión. Vuelvo a llorar. Esta vez, a parte de por haberle perdido, es también por impotencia. Impotencia por intentar hacer cosas vitales y no poder. Se lo he prometido y no lo puedo cumplir. Mi cuerpo no me deja cumplir mi palabra.

Llega otro "peor momento" en el día. Pongo la música. Me he hecho una playlist de 88 canciones, unas 6 horas. Todas llenas de alegría (léase en tono irónico). Comienza Rafa Pons con su "Nadie sabe quién llora". Parece que hubiese leído mi futuro y hubiese escrito una canción para la ocasión. Por arte de magia mi cuerpo vuelve a tener líquido y lloro de verdad.

Mientras la música suena intento no escucharla. Sería más fácil quitarla, pero el silencio me hace sentirme sola. Nunca me había pasado esto antes. Nunca me había importado el silencio, pero ahora...

Deposito mis esperanzas de vida en otros temas que no sean la vida sentimental. Pienso en trabajar, alquilarme una habitación, poder "vivir" mi vida sin tener que dar explicaciones a nadie más que a mi misma. Las esperanzas se desvanecen casi al instante. Es tan improbable que consiga eso en el corto plazo de tiempo que lo necesito...

Debo buscar una forma de aliviar mi mente. Recuerdo que, hace algunos meses, cuando las cosas eran casi así, me ayudo mucho escribir. Me pongo a ello:

"Despierto. No, no es despertar, pero hay que llamarlo de alguna forma. Se ha hecho de día y yo no he pegado ojo. Pero bueno, me empiezo a acostumbrar a no dormir, ya son varios días así. (...)"

2 comentarios:

DreaDs dijo...

Pasito a pasito pequeña...
Un besazo!

Niuski dijo...

Duendecillo, verás como en un tiempo ves las kosas de otra forma. A veces estas kosas pasan...pero eres fuerte y saldrás adelante =)
Besitos!