-Es que me da miedo, no puedo caer otra vez.
-¿Prefieres quedarte anclado?
-Prefiero volar.
-Salta, nos lo merecemos. Es una nueva oportunidad. Ésta vez no tienes que saltar y caer, puedes saltar y volar.
-O puede ser peor, puedo caer desde más alto.
-Si salto sola seguro que caeré, si saltas solo seguro que caerás, pero juntos no tiene por qué ser así. Nosotros aprendimos a volar, aunque fuese en sueños.
-Y después, cuando nos despertamos, caímos en picado. Intenta volar sola.
-Lo intentaré, pero costará más tiempo que si lo hacemos juntos.
Y lo intentó. Primero fue hacia atrás, aunque dolía. Y poco a poco echó a correr hacia el abismo. El camino era más largo de lo que parecía. Los metros se convertían en kilómetros, y el abismo parecía estar más lejos a cada paso que daba.
Y por fin saltó hacia el infinito. Quedó suspendida en el aire unos segundos y... empezó a caer. No, no sabía volar sola, le necesitaba, él era sus alas.

El suelo estaba cada vez a menos distancia. Ésta vez los kilómetros se convertían en metros. Y de repente empezó a flotar. Sabía volar sola, lo había conseguido. El viento le rozaba la cara mientras empezaba a ascender hacia las nubes. Miró a su lado y allí estaba él. No sabía volar sola, sólo sabía volar con el, y el sólo sabía volar con ella.
En el último momento él decidió arriesgar, en el momento en que ella estaba rozando el suelo él decidió que quería volar con ella. Y ésta vez tocaron las nubes...
1 comentarios:
Que no se diga que vengo y no dejo una firma ;) Y como te dije en el foro, me encantan los textos :)
Un beso!
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